Hoy toca hablar de la unión de las izquierdas más allá del espectro del PSOE, en unas eventuales elecciones generales en España. Donde el portavoz de Esquerra (ERC) en el Congreso de los Diputados, Gabriel Rufián y Emilio Delgado de Más Madrid, han conseguido mucha expectación ante sus reflexiones, con un auditorio repleto y dispuestos a escuchar sus ideas.
La unión de las izquierdas es la búsqueda de algo necesario, pero irreal. Ya lo intentó Sumar con la unión entre Sumar y Podemos, pero surgieron las diferencias irreconciliables. En España, siempre ha sido complicada la unidad de las izquierdas, ahora se plantea de nuevo para frenar a la derecha y a la extrema derecha. Un tacticismo electoral, que no es reflejo de ninguna unidad de las izquierdas.
Para evitar la dispersión del voto progresista en anteriores comicios, que ha provocado la pérdida de representación parlamentaria. Rufián se pregunta: «? Qué sentido tiene que 14 izquierdas nos presentemos en el mismo sitio?» A lo que ha añadido que hace falta «ciencia, método, orden», para disputar a la extrema derecha y propone hacerlo «escaño a escaño, provincia por provincia».
En las elecciones cada provincia elige un número de diputados proporcional a su población, mediante el sistema D’Hondt, que favorece a las listas más votadas y establece dificultades para las candidaturas minoritarias. Para ello propone adaptarse a las peculiaridades de cada comunidad autónoma. Articularse en torno a «tres o cuatro» compromisos programáticos y un buen número de renuncias. Es un deseo ilusorio.
La unidad de las izquierdas, ya se buscó en la Segunda República Española con el Frente Popular, Integrado por Izquierda Republicana (IR), el PSOE, UGT, apoyado por el PCE y otros partidos, que ganaron las elecciones de febrero de 1936. Una idea que no gustó a la derecha y que sirvió como pretexto para el golpe de Estado y a continuación la Guerra Civil. Ahora, el objetivo es el mismo: ganar las elecciones y frenar a la extrema derecha. Esperemos que no con el mismo resultado de 1936.
Lo triste es que se pretende una unidad de las izquierdas coyuntural, para captar votos, pero que no es una unidad real de la izquierda del PSOE. Cuando todos sabemos, que es casi imposible una unión entre la actual Sumar y Podemos, que pueda favorecer la fuerza del espacio de la izquierda. Por lo tanto, el intento de consolidar el espacio de la izquierda democrática en cada provincia, no será posible sin Podemos.
Las izquierdas están fragmentadas, atomizadas y divididas, no logran articular propuestas comunes y se enfrentan a una derecha y a una extrema derecha, que además son capaces de ponerse de acuerdo. Si las izquierdas no se unen es imposible que sean una alternativa de poder y para eso necesitan una gran demostración de generosidad, tolerancia y respeto entre los diversos partidos. Aparte, de darse cuenta de que defienden intereses comunes. Se están equivocando en limitarse a resistir las políticas neoliberales e infundir miedo a la llegada de la extrema derecha.
Las izquierdas tienen que tener el pensamiento de ganar, para mejorar la vida de la gente y tener sus propias políticas alternativas. Huir de las siglas y avanzar en un proceso de unidad, huyendo de la división y la segmentación de este sector. Pero, a las izquierdas democráticas de todo el mundo les cuesta la articulación, el conformar un gran espacio común. En Francia, los insumisos, socialistas, verdes y comunistas se unieron con el objetivo de frenar a la extrema derecha. Y, la coalición del Nuevo Frente Popular obtuvo una sorprendente victoria en la segunda vuelta de las elecciones parlamentarias de 2024. Aunque, al final su esfuerzo no sirvió para llegar a formar un nuevo Gobierno y confrontar con las políticas de Emmanuel Macron.
La ciudadanía de izquierdas necesita algún argumento más para salir a votar. Es un engaño el encontrarse una única papeleta, cuando se tiene la certeza de que la izquierda es plural, dispersa, egoísta, egocentrista y cainita. Que en el supuesto de una unión de las izquierdas, nadie está convencido que se pongan de acuerdo en las medidas de gobierno, en sus formas y aplicación. Así, cuesta mucho votar a la izquierda, cuando se tiene una derecha y una extrema derecha que dicen y son lo mismo.
