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No comprar armas a EE.UU para Ucrania.

Algún día los gobernantes de los países, comprenderán que las guerras no son necesarias, que son evitables, que no son buenas. Que si quieres la paz, no hay que preparar la guerra. Que la guerra es un negocio para algunos países, por eso es tan importante no comprar armas a  EE.UU.

La seguridad sólo será real, cuando todos los países no perciban una amenaza en sus vecinos. Más gasto militar no da más seguridad, sino que aumenta el riesgo de una guerra. Casi cuatro años de guerra en Ucrania debería ser suficiente para entender que armar a Ucrania no supone el fin de la guerra, sino el aumento armamentístico de Rusia y por lo tanto la eternización de una guerra. Con las consecuencias lógicas de la guerra: muertes, destrucción y sufrimiento.

Muchos creyeron que la solución para la  invasión ordenada por Putin el 24 de febrero de 2022, era invertir dinero en el ejército ucraniano. Donde EE UU tiene uno de sus mejores negocios, la industria armamentística. Por eso, es tan importante no comprar armas a ningún país y por supuesto no comprar armas a EE UU. Una guerra, como tantas, que se ha hecho mucho para alargarla, pero muy poco para evitarla.

Estados Unidos concibe la venta de armas como un respaldo a su política exterior y de seguridad nacional de Estados Unidos, Pero, en definitiva apoyar a Ucrania para que pueda defenderse, esconde un gran negocio. Un gran negocio, al que no es ajeno ni la UE y por supuesto España. Vender armas es un buen negocio para todos.

El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, realizó ayer martes su tercer viaje oficial a España para consolidar las relaciones entre España y Ucrania. El Gobierno de España ha comunicado que destinará 817 millones de euros a la reconstrucción de Ucrania y su Ejército para hacer frente a la ofensiva rusa, comprando armas a Estados Unidos (EEUU) para cederlas a Ucrania. Ayudar a Ucrania no es seguir favoreciendo el negocio armamentístico. La decisión sería no comprar armas y por supuesto no comprar armas a EE.UU para Ucrania.

De los 817 millones de euros, 615 millones se utilizarán para adquirir equipos militares que se entregarán antes de final de año. El cual incluirá como dijo Pedro Sánchez: «el envío de nuevo equipamiento defensivo por 300 millones de euros y parte de nuestro acuerdo bilateral de seguridad de 1.000 millones de euros, que hemos comprometido con Ucrania«.  Unos acuerdos que ya formaban parte de un pacto de cooperación en defensa firmado entre Sánchez y Zelenski en mayo del año pasado.

En segundo lugar, «la transferencia de 100 millones al programa de la OTAN para financiar la adquisición urgente y acelerada de sistemas de defensa para las fuerzas armadas ucranianas«. Estos 100 millones, se destinarán a la compra de armamento estadounidense a través del programa PURL de la OTAN.

Así como «la transferencia de 215 millones de la Comisión Europea que costearán la producción de sistemas antidrones, radares de exploración, vigilancia aérea desarrollados por empresas españolas». Es decir, el 75% de los 815 millones es para el Ejército ucraniano, no para la reconstrucción sino para la guerra.

Lo que se puede considerar estrictamente para la reconstrucción de Ucrania, es un apoyo financiero de 200 millones. Para que empresas españolas participen en la reconstrucción de sectores críticos en Ucrania, como el agua, la energía y el transporte. Así, como otros dos millones para apoyar un proyecto de la ONU a la localidad de Sammar, una de las localidades ucranianas más golpeadas por los ataques rusos que se quedó sin calefacción en el anterior invierno.

La OTAN que fue una herramienta de contención en la Guerra Fría contra la URSS y el bloque soviético, es una herramienta de poder y dominación liderada por los Estados Unidos, que le sirve para su negocio de la guerra. La creciente presencia militar de occidente en Ucrania, son gestos que suponen para el lenguaje militar una provocación a la que Putin responde con apoderarse de más territorio ucraniano. Todos culpables de una guerra, que ha sido invisibilizada por el genocidio de Israel en la Franja de Gaza.

El mundo no apuesta por la paz, prefieren ser fieles a sus intereses económicos y en especial de los intereses de EE.UU. Se mantiene la estrategia de la confrontación frente a la opción del entendimiento y la paz. Nadie es capaz de comprender que el gasto militar se podría invertir en acabar con el hambre en el mundo, con tantas injusticias. Pero, eso por lo visto no es rentable.

La ciudadanía sigue impasible, ante comunicados como el de destinar 817 millones de euros por parte del Gobierno de España a la reconstrucción de Ucrania. Y, que el 75 % sea en armas para su ejército. Sin duda, la venta de armas es el negocio más rentable para muchos países, entre ellos Estados Unidos. Por eso, desde mi humilde voz, pido no comprar armas a nadie, ni tampoco a EE.U.U para Ucrania.

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