Hoy se cumple un año de la DANA en València. El 29 de octubre de 2024 hubo precipitaciones torrenciales en el interior y prelitoral de la provincia de València, principalmente en cabeceras de ríos y barrancos, que según la Aemet «originaron violentas riadas y barrancadas que llegaron a localidades del litoral donde apenas llovió”. Una catástrofe hidrológica, con 229 fallecidos y pérdidas materiales millonarias y un Carlos Mazón que no piensa dimitir, a pesar de las encuestas, las manifestaciones de la sociedad valenciana y su cuestionado papel el 29 de octubre, en su comida en El Ventorro, sus supuestas decisiones en el Cecopi y el envío de la alarma ES-Alert demasiado tarde.
Una alarma que, a criterio de la jueza Nuria Ruiz Tobarra, titular del Tribunal de Instancia 3 de Catarroja (València) se lanzó tarde y mal, lo que para la instructora fue clave en el elevado número de muertos. El president, siempre ha mantenido un relato alternativo basado en la tardanza de las previsiones de la agencia estatal Aemet y la falta de información de la Confederación Hidrográfica del Júcar. Rechazó la colaboración del Gobierno de España, asegurando a las 22 horas del día 29 a Pedro Sánchez, que estaba todo bajo control, agradeciéndole la propuesta de ayuda.
El día 3 de noviembre, se produjo la polémica visita de los reyes, Pedro Sánchez y Carlos Mazón a la localidad de Paiporta. Al día siguiente, el presidente de la Generalitat Valenciana culpó al Gobierno del retraso de la alarma, de no haber desplegado antes al ejército y de haber desactivado hasta tres veces la alerta hidrológica el día de la riada. A lo que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, tuvo un comentario desafortunado: «si necesitan más recursos que los pidan». El PP reclamó que se declarara emergencia nacional, pero el presidente Mazón no lo hizo. Mazón no pidió la declaración del nivel 3, por lo tanto solo le quedaba la opción de hacerlo por sí mismo y al Gobierno solo le quedaba la opción de prestar ayudas a medida que se lo fueran solicitando.
Una petición de declarar la situación de emergencia nacional, que sí hizo el 28 de abril de este año, en que España y Portugal tuvieron un apagón general. Pero, Mazón no pidió la declaración de emergencia nacional por la Dana, por su incompetencia de él y de su gobierno. No hay excusas, Mazón se quiso erigir en protagonista de una catástrofe y pensó que podría solucionarlo. Se equivocó, la alarma llegó tarde, la ayuda llegó tarde y su ineptitud hubiera sido suficiente motivo para su dimisión.
Alberto Núñez Feijóo no ha tenido la valentía de exigir la dimisión de Mazón, por no abrir otra crisis. Mazón ha recibido el apoyo institucional de Vox, a cambio, de cesiones en temas como inmigración, cooperación o en la guerra cultural contra la cultura en valenciano. Vox no cree en el cambio climático y por lo tanto no le cuesta nada apoyar a Mazón. La puerta de salida está abierta para Mazón, pero la dimisión no está en sus intenciones.
Solo nos queda que la justicia, pueda dar respuesta a la supuesta negligencia, mentiras, falta de gestión de Mazón y de su gobierno, con el resultado de 229 fallecidos, poblaciones con viviendas, negocios y automóviles destruidos… La dimisión política no es suficiente ante la inoperancia en una catástrofe de tal magnitud. Mientras tanto, los valencianos y las valencianas, tienen en sus manos que Mazón prosiga, que Vox siga aumentando el número de votos o que llegue a la Generalitat Valenciana una oposición que sea capaz de recuperar València y que la justicia dictamine quienes son los culpables. València no olvida, ni perdona, solo pide Justicia.
