Tenemos que asumir que ni el Senado, ni las comisiones de investigación, sirven para nada en España. Son inútiles. O por lo menos la inutilidad del tipo de Senado que tenemos y las comisiones de investigación que se forman para no conseguir su propósito. En España las listas electorales de representación proporcional son listas cerradas y bloqueadas, tanto para la elección del gobierno de la nación, de las CCAA y de las administraciones locales. Pero, es distinto el sistema que rige para el Senado, en que 208 senadores son elegidos por el sistema de listas abiertas y 58 decididos por los parlamentos de las 17 Comunidades autónomas.
El Senado es en teoría una cámara territorial y un complemento del Congreso de los Diputados en la tarea del Poder Legislativo. Una cámara de reflexión, de segunda lectura más reposada y objetiva de las leyes que resulta inútil porque la decisión final es del Congreso de los Diputados. Una propuesta de ley aprobada en el Congreso y rechazada por el Senado, volverá de nuevo al Congreso y donde será finalmente aprobada.
En definitiva, un Senado basado en el nepotismo, compuesto de expresidentes autonómicos, cargos políticos que se han quedado sin trabajo y que son «colocados» en el Senado. Donde brilla la territorialidad por su ausencia, donde los intereses nacionales de los partidos se anteponen a los territorios. Donde en esta legislatura, el Partido Popular dispone de una mayoría absoluta, que ha convertido el Senado en un sitio para confrontar contra el Gobierno de coalición de PSOE y Sumar.
El Senado ha sido el lugar donde Pedro Sánchez, compareció ayer, en comisión de investigación por el caso Koldo. ¿ Para qué ? Para nada. Como casi todas las comisiones de investigación del Senado. El objetivo de la comisión de investigación por el caso Koldo era desgastar a Pedro Sánchez y con la intención de hundirlo políticamente. Pero, que lo único que ha conseguido es crear más desafección y polarización. Donde no se ha conocido nada nuevo, donde durante más de cinco horas, se ha intentado dar el estoque a Pedro Sánchez. Donde el presidente del Gobierno ha contestado lo que ha querido, sin faltar supuestamente, a su obligación de decir la verdad.
Donde Sánchez ha respondido al interrogatorio de los senadores, en el que el objeto de la comisión era buscar las contradicciones de Sánchez referentes al caso Koldo, donde los senadores deberían restringir a dicho caso sus intervenciones. Donde se ha hablado, se ha acusado y se han tocado temas personales sin necesidad, Hasta Sánchez ha acabado diciendo que era una «comisión de difamación» y un «circo».
Cuando un presidente del Gobierno habla con tan poco respeto, de una comisión de investigación del Senado, puede ser por altanería o simplemente por la inutilidad de una comisión, que hemos visto los espectadores durante cinco horas. Sánchez es un buen parlamentario, que lo tenía todo preparado y ensayado. Pero, sus señorías no han hecho lo mismo. El resultado es obvio, ni el Senado sirve para nada y las comisiones de investigación son inútiles, porque no consiguen su propósito.
Los ciudadanos votamos a un determinado partido político o coalición, no votamos a los candidatos, ni siquiera en el Senado aunque sean listas abiertas. Sus señorías los senadores y senadoras, no defienden una posición personal o territorial, tienen un criterio determinado por la formación política que los han incluido en sus listas, son personas supuestamente con experiencia y bien preparadas, que hacen muy poco por demostrar la utilidad del Senado y de cualquier comisión de investigación.
