El dilema entre libertad religiosa y la igualdad de las mujeres, es un tema que también divide a las derechas y a las izquierdas. Donde las derechas se convierten en defensoras de la igualdad de las mujeres y de la defensa del orden público, mientras las izquierdas también defienden la imposición religiosa de los velos islámicos que son contrarios a los valores de libertad e igualdad.
Hoy ha decaído la norma impulsada por la extrema derecha de prohibir el uso del burka y el niqab en espacios públicos y tipificar como delito su imposición. Solo con el apoyo de Vox y PP para iniciar el trámite. Y, con la presentación, de ayer lunes, por parte de Junts, de presentar una proposición de ley propia, más acorde con las leyes de otros países europeos que mantienen dicha prohibición.
Cuando hablamos de libertad religiosa, nos referimos a que todas las religiones tienen sus normas y costumbres que no tienen que coincidir con el resto. Ponerlas en cuestión, es sencillo y mucho más cuando estamos hablando de derechos a las personas y concretamente a la igualdad de las mujeres. Lo que puede suponer una segregación y diferenciación de las mujeres respecto a los hombres.
La religión católica ve con normalidad el uso de hábitos entre sus religiosos. Las monjas son mujeres que llevan su velo es una expresión externa de su pobreza, humildad y modestia. Que ahora, algunas lo siguen llevando y otras han escogido dejar de llevarlo o por menos la versión completa, según las reglas del claustro que varían entre las distintas órdenes.
En España hace apenas medio siglo, las mujeres utilizaban pañuelos en la cabeza de forma tradicional en el mundo rural y como obligación para asistir a misa. Incluso la división entre hombres y mujeres durante las celebraciones católicas. Fue finalmente en 1985 cuando se modificó el código de derecho canónico se eliminó la obligación de usar velo en las iglesias.
Es impensable para muchas cristianas hoy en día cubrirse el cabello en las iglesias, pero sin embargo aún persiste la obligación de cubrir los brazos, las piernas y los pechos con el objetivo de censurar a las mujeres, como muestra de un supuesto respeto.
Si hablamos de libertad religiosa, las costumbres son muy parecidas entre cristianismo e islamismo, donde uno ha evolucionado más siguiendo unas pautas de la moda. Mientras el islamismo sigue conservando que el hiyab es importante para cubrirse por modestia y de los ojos de los hombres. El debate está en la obligatoriedad o no, para que la mujer musulmana decida por ella misma su uso.
La igualdad de la mujer, es que la mujer musulmana pueda decidir, que no sea una imposición machista, ni religiosa. Las leyes deben de estar para proteger derechos, no para obligar a todo el mundo a que piensen y vistan igual. No es una cuestión de islamización y de defensa de los valores cristianos, como pretende la derecha. Es una cuestión de libertad, de igualdad y también de respeto a los creen diferente.
No podemos mezclar la libertad, la igualdad y la dignidad de las mujeres, ni hacerlo como excusa para preservar la seguridad y el cumplimiento de la ley. La libertad religiosa debe permitir que las mujeres musulmanas que libremente lo decidan puedan usar el burka y el niqab en espacios públicos. Lo demás, es querer negar la libertad y las costumbres, que solo es una muestra de racismo por parte de las derechas.
Nuestra obligación ciudadana, es buscar la convivencia intercultural y religiosa e incorporarla a nuestra cotidianidad. No vienen a invadirnos, vienen a trabajar y a vivir con nosotros. Repito es un tema de libertad, siempre que la mujer musulmana decida sin imposiciones lo que quiere o no llevar. A los demás, solo no queda respetarlo.
