El Gobierno de España ha acordado con Podemos impulsar una regularización extraordinaria de personas migrantes. Unas 500.000 personas que viven y trabajan irregularmente en España. El Partido Popular y Vox comienzan a poner en marcha la máquina de los bulos. Ahora, toca el bulo del censo electoral. La extrema derecha miente en todo, su política se basa en el bulo, nos quieren engañar que la regularización de inmigrantes se hace para inflar el censo electoral. Lo que se entiende aún menos, es que el Partido Popular caiga en el mismo engaño.
Vivimos en tiempos de mentiras, en nuestro país y en el resto del mundo. Se miente sobre cosas obvias, que se conocen. Mienten personas doctas en leyes, dentro de Vox y PP, que tienen la certeza del engaño, del fraude y de la falsedad deliberada pero siguen manteniendo el bulo en medios de comunicación, redes sociales y mítines políticos. Pero, lo grave es que estas mentiras por muy extremas que sean, funcionan y convencen.
La regularización extraordinaria otorga una autorización de residencia con permiso de trabajo durante un año a aquellas personas extranjeras que lo soliciten y cumplan con los requisitos establecidos. Tras este período, los beneficiarios podrán acogerse a los permisos según la ley. Pero, regularizar no es nacionalizar.
Las próximas generales están previstas para 2027 si no se produce antes un adelanto electoral, el plazo para conseguir la nacionalidad española, la legislación exige una residencia legal y continuada de diez años para solicitar la nacionalidad. Por lo tanto, el bulo del censo electoral, es mentira, no afecta a las próximas elecciones. Y, además, no se puede asegurar que dichos migrantes votaran al PSOE.
Más grave aún, es que la lucha contra la mentira, ratifica aún más la mentira. Cuando más se niega y se intenta explicar, se le hace más favor a los lanzadores de bulos. La lucha contra la mentira se convierte en una lucha perdida. El populismo de la extrema derecha ha conseguido que las mentiras repetidas pueden llegar a parecer verosímiles. Es como la religión, todo lo que no se podía ver o comprender se aceptaba por fe, ahora las mentiras se asumen con la misma fe ciega.
A las mentiras y bulos de la derecha y la extrema derecha, se añaden los medios de comunicación y las redes sociales afines, que describen los bulos como verdades. Creando, simulando y suplantando la verdad por la mentira. Es el triunfo descarado de la mentira, que consigue sus resultados, aunque ninguna mentira pueda resistir el paso del tiempo y su confrontación con la verdad.
La verdad siempre fue esencial para combatir la mentira. Pero, ahora vivimos tiempos de dogmatismos, fanatismos y fundamentalismos. No basta con las mentiras y los bulos de la derecha, donde se añade Elon Musk dueño de X y con 233 millones de seguidores diciendo sobre la regularización extraordinaria que: «España acaba de legalizar a 500.000 inmigrantes ilegales para derrotar a la extrema derecha«.
No basta con la mentira, el engaño deliberado, las mentiras se trasladan al poder mediático. Nos quieren engañados, impotentes, incapaces, manipulables, sumisos y dependientes. Todo para que votemos a sus siglas y a sus intereses. Para al final reconocer el PP, que la teórica modificación del censo no afectará en ningún caso al actual ciclo electoral.
La ultraderecha sigue avanzando a pesar de sus mentiras, han creado excusas para justificar sus medidas, para erosionar las instituciones y la propia democracia. Mientras tanto la izquierda sigue el relato de la derecha, sin ideas, sin medidas, sin ser capaces de ilusionar. Sin ser capaces de reivindicar la verdad por encima del bulo, sin ofrecer proyectos que sean respaldados. Necesitamos una izquierda que no se limite solo a resistir, hay que volver a la esperanza para una ciudadanía apática y con un futuro incierto. Si nos mienten sin gobernar ¿ qué harán cuando gobiernen ?
