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Trastorno de aprendizaje en la izquierda aragonesa.

El trastorno de aprendizaje de la izquierda alternativa aragonesa le ha impedido ponerse de acuerdo, no han sabido o no han querido unirse. Después de las elecciones en Extremadura, los aragoneses tienen cita en las urnas el 8 de febrero, tras el fracaso en las negociaciones de PP y Vox sobre los presupuestos autonómicos para 2026. En Extremadura ganó la derecha y la extrema derecha, el PSOE se hundió y la sorpresa de la izquierda fue Unidas por Extremadura, pasando de 3 a 7 diputados. Pero, la izquierda en Aragón presentará 4 listas frente al PP de Jorge Azcón.

El trastorno de aprendizaje son esas dificultades, esas necesidades educativas que pueden presentar algunas niñas, niños o adolescentes en algún momento de su escolaridad para tener un aprendizaje satisfactorio. Los partidos de la izquierda también tienen un trastorno de aprendizaje, porque siempre cometen los mismos errores. Tienen la certeza de que estar unidos puede significar ganar más votos, pero prefieren mantener sus egos, rencores, soberbia, rencillas y su desunión, aunque pueda significar la victoria de la derecha y de la extrema derecha.

No hay consenso en Aragón para formar un hipotético frente amplio de la izquierda para combatir las políticas neoliberales, machistas, anti memorialistas y xenófobas del PP y Vox. La izquierda sigue desunida y presentará 4 listas electorales: PSOE, Podemos y Alianza Verde, Izquierda Unida y Sumar, quedando la Chunta Aragonesista, que concurrirá en solitario.

Todos estos partidos son de izquierdas, tienen más puntos de coincidencia que de divergencia, pero aún así son incapaces de unirse en un frente común. Representan una postura comprometida a favor de la justicia social, de la igualdad, de la solidaridad y del bienestar. Están de acuerdo en transformar la sociedad, defender los intereses de los sectores más vulnerables, en hacer un cordón sanitario a la extrema derecha… Pero, siguen teniendo ese trastorno de aprendizaje, que les impide dialogar y ponerse de acuerdo.

La realidad es que la izquierda española es tan diversa y plural que le cuesta conformar un único bloque electoral, parece una predisposición genética el que la izquierda nunca se una. Donde parece que se antepone siempre los intereses de las siglas a los intereses de la ciudadanía. Si todos estamos de acuerdo en que la extrema derecha seguirá creciendo, que el Partido Popular puede obtener la mayoría y si no la consigue pactará con Vox. Que la izquierda alternativa al PSOE esté dividida, supone primero, el riesgo de obtener diputados; segundo, la dificultad de ponerse de acuerdo entre ellos y tercero, ponerse de acuerdo con el PSOE.

El resultado de todo esto, es que los votantes progresistas, se queden en sus casas, engrosando las cifras de la abstención. Todo lo contrario que los votantes del PP y Vox. Mientras los partidos de izquierda y votantes, estén convencidos que en solitario obtendrán mejores resultados que en coalición. Se están equivocando y facilitando que la derecha siga gobernando en Aragón.

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