Cuba necesita la solidaridad internacional para conseguir respetar los derechos humanos para los cubanos, pero también para acabar con un asedio inhumano ejercido por el Gobierno de Estados Unidos. El bloqueo a Cuba comenzó en 1960, se ha ido prorrogando y endureciendo en diferentes momentos históricos. Intensificándose a partir de 1992, con la Ley Torricelli o Ley para la Democracia en Cuba, siendo presidente George H.W. Bush.
El objetivo de esta legislación fue endurecer el embargo contra Cuba , alcanzando a terceros países, en la que la Asamblea General emitió su primera petición a Estados Unidos para ponerle fin y que ha sido rechazada 33 veces en la Asamblea General de la ONU, con el voto en contra de Estados Unidos.
Cuba ha sido una economía completamente subsidiada desde la revolución castrista en 1959, por la Unión Soviética hasta 1990 y después por el petróleo venezolano. Durante todos estos años, Estados Unidos ha pretendido axfisiar a la dictadura cubana limitando la posibilidad de que empresas de otros países hicieran negocios con la isla. El embargo es el precedente de las medidas medidas unilaterales y coercitivas que impiden la entrada de petróleo a Cuba. Después, del ataque y secuestro ilegal en Venezuela y su control del gobierno venezolano, que era una de las principales ayudas a Cuba.
Solidaridad con Cuba, no es defender una dictadura, es defender la soberanía de un país y la libertad para que sus ciudadanos decidan el fin de la dictadura y del gobierno de Miguel Díaz-Canel por ellos mismos, no con la intermediación de un país externo. La dictadura cubana ha tenido que soportar muchas dificultades económicas durante estos años, que se pueden achacar a la pésima gestión del Gobierno cubano. Pero, también por culpa de las sanciones estadounidenses, que han dificultado el comercio, la obtención de inversiones y su financiación.
El pasado 29 de enero Trump firmó una orden ejecutiva en el que calificaba a Cuba como una amenaza a la seguridad y la política exterior estadounidenses, imponiendo aranceles a los países que le vendan petróleo. Un bloqueo energético que puede provocar una crisis humanitaria sin precedentes.
Trump ha afirmado este lunes que sería un «honor» para su administración «tomar» Cuba. Su objetivo es desviar la atención internacional de la guerra ilegal de Irán y repetir una acción similar a la de Venezuela. Y, de apoderarse de una posición geoestratégica en el Caribe, ya que conecta el Golfo de México, el Mar Caribe y el Océano Atlántico.
La sociedad internacional no está haciendo nada en solidaridad con Cuba, ni políticamente, ni humanitariamente. Para Estados Unidos, «tomar» Cuba es sencillo, por sus aplastantes recursos, además de tener la base naval estadounidense de Guantánamo. Que tras la derrota de España en la llamada Guerra de Cuba en 1898, que enfrentó a España y Estados Unidos. Cuatro años después se firmó un contrato indefinido en el que Estados Unidos tendría completo control y jurisdicción sobre la Bahía de Guantánamo.
Cuba necesita nuestra solidaridad, donde Cuba está sola. Necesita democracia y libertad. Pero, también comida, medicinas, higiene, instalación de sistemas fotovoltaicos, petróleo y proyectos de cooperación. La sociedad española e internacional tiene que manifestar su apoyo y solidaridad con Cuba.
Cuba se merece como Venezuela e Irán, el pleno respeto a su soberanía e independencia y la no injerencia externa por parte del Gobierno de Estados Unidos. Debemos impedir la ilegalidad, que se secuestre, se asesine, se viole el derecho internacional y que se acepte además con normalidad la ley del más fuerte.

