Existe una derecha en España compuesta de patriotas y vendepatrias, de personas que hablan de su amor a la patria y de otros que prefieren actuar contra los intereses, la legalidad o el beneficio de su propia patria. Y, muchas veces coincide que patriotas y vendepatrias son los mismos. Y, que están convencidos de que todo lo que sea ir contra el Gobierno de coalición y su presidente, es bueno para España.
Evidentemente, se puede ser patriota y de izquierdas. Pero, el patriotismo al igual que la religión o el nacionalismo es un sentimiento que unos tienen y otros no. Existen el nacionalismo catalán, el vasco y el gallego, que puede ser de derechas o de izquierdas. Sin embargo, el nacionalismo español está compuesto de patriotas muy conservadores.
Esos mismos patriotas han sido históricamente unos vendepatrias, les ha costado muy poco traicionar a su patria. Por ejemplo, en el golpe de Estado contra la Segunda República Española, donde fueron en contra de un Gobierno legal y democrático, con la ayuda de los gobiernos fascistas de Alemania e Italia para ganar la Guerra Civil.
Ahora, los vendepatrias rechazan a Europa con su euroescepticismo, pero buscan en Estados Unidos un ejemplo a emular y dispuestos a ofrecerse a un cierto vasallaje. Su estilo de vida, su economía, su tecnología y su amparo militar son el objetivo a conseguir.
El sábado 28 de febrero, Estados Unidos e Israel, comenzaron una guerra ilegal contra Irán. Hoy Pedro Sánchez en una comparecencia institucional ha resumido la postura de España en un «No a la guerra» y defendiendo el respeto al derecho internacional, después de la negativa del Gobierno de España a ceder las bases militares españolas para la guerra contra Irán.
Lo que se espera de la oposición es un comportamiento leal y responsable, porque su importancia radica en que son el factor de control del Gobierno, pero también la alternativa a la formación de nuevos gobiernos. Lo que no puede erigirse la oposición, en un ejemplo de patriotismo y de vendepatrias.
Muchos han querido ver una postura electoralista por parte de Pedro Sánchez, aunque es la misma posición del Gobierno de España en Ucrania o en Gaza. El líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, ha acusado al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, de «ir contra la seguridad de España» y de no «situarse junto a los aliados» europeos, defendiendo preservar la relación con Washington al margen de las discrepancias con Donald Trump.
Toda oposición debería defender la soberanía nacional y no caer en la sumisión. Defender la legalidad internacional y por tanto, la paz. Se puede tener diferencias con el Gobierno, pero no se puede justificar una guerra ilegal, como se hizo con Irak, en Ucrania, en Gaza y ahora en Irán.
Una decisión ilegal por parte de Trump, no se puede defender por llevar la contraria a Pedro Sánchez. Hay que ver lo que supone esta guerra ilegal y sus consecuencias. Si la idea de Feijóo y Abascal es apoyar a Trump y sus decisiones, pueden estar cometiendo el mismo error que cometió Aznar en la guerra de Irak. No se puede ir en contra del derecho internacional.
Feijóo esté convencido de que «antes del derecho internacional están los derechos humanos«. Cuando los derechos humanos forman parte del derecho internacional. Lo cual no deja ser una manera errónea de entenderlo. Irán no respeta los derechos humanos, pero la solución no es comenzar una guerra ilegal que va en contra del derecho internacional. Y, que además, la apoyemos nosotros.

