La división de la izquierda, les impide ofrecer una alternativa seria al PP. Les une su actitud crítica ante lo que existe, su cuestionamiento al poder vigente, creen en las utopías y se olvidan que el objetivo de la política es la transformación de la realidad, pero que sea posible. Les une un mismo pensamiento, unos mismos valores:  mismos derechos a todos los ciudadanos, unos servicios sociales gestionados por el Estado; una sanidad y educación gratuita para todos; que pague más impuestos quien más tiene; limitar el poder de los mercados financieros; asegurar a todos el derecho a una jubilación digna; igualdad de sexos; solidaridad…

El Partido Popular ha sido capaz de aglutinar a franquistas, conservadores, liberales y democristianos, a honestos y corruptos. Se adaptan y cambian de apariencia, para que realmente nada cambie y sigan teniendo los mismos privilegios los de siempre; consiguen la confianza de los votantes ofreciendo unas ideas neo-liberales y conservadoras. Sus esfuerzos se dirigen a defender el sistema establecido o a reformarlo para lograr su continuidad, no buscan grandes cambios, ni mucho menos revoluciones y eso gusta a un determinado segmento de la población e incluso para tener mayoría.

Pero, la división, el no ponerse de acuerdo, está en el egoísmo de muchos dirigentes de izquierdas y el no ser capaces de establecer un objetivo común. Todo esto les impide ser una alternativa real a la derecha. Se han acabado los tiempos de mayoría del PSOE, la izquierda solo volverá a gobernar si es capaz de unirse. Los partidos de izquierdas tienen estructura democrática, pero una estructura jerárquica tradicional que muchas veces parece que les preocupa más el mantenimiento de sus puestos y el propio partido, antes que la defensa de unos derechos a través de la confluencia de la izquierda.

Las oligarquías poseen el poder económico y político, no pueden asegurarnos una sociedad más justa, donde todas las personas tengamos los mismos derechos y las mismas oportunidades, donde se eliminen las diferencias, donde se proteja a los más necesitados. La confluencia de los partidos de la izquierda es necesaria, aunque quizás no sea posible, para satisfacción de la derecha y de los poderes económicos.

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