Al igual que en los casinos «la banca siempre gana», el Estado es el gran agraciado en el sorteo de la lotería de Navidad,con una venta de 2.472 millones de euros, de los que el 70% se destina a premios y el 30% restante se lo queda el Estado, que no necesita «que la suerte le acompañe». Es decir, cerca de 1.000 millones de euros para el Estado a descontar los gastos de comercialización, publicidad y gestión del premio.

Es una decisión totalmente irracional: comprar un décimo de 20 € para tener una posibilidad de 100.000 para que nos toque el gordo (400.000 euros,menos el 20% impositivo a cualquier premio que supere los 2.500 euros).Pero,al comprar un décimo además de comprar una probabilidad, se compra la ilusión de poder tener muchas cosas si te toca el premio.

La lotería de Navidad  es un acto grupal, una forma de compartir algo con otra gente, que se aprovecha de nuestros condicionantes sociales y de una envidia preventiva, es decir de jugar para evitar que les toque a los demás o el temor que no me toque a mí tocándoles a los demás,todo el mundo se siente obligado a comprar,es la aversión a la perdida.

La lotería además,saca a la luz todas las supersticiones por parte de los jugadores:números bonitos y feos,terminaciones especiales,fechas más destacadas del año,frotar el décimo por el vientre de una embarazada, un calvo, la espalda de un jorobado,entrar en la administración de lotería con el pie derecho e infinidad de ritos y tradiciones pensando que la suerte te favorecerá.

Para Thomas Jefferson,tercer presidente de los Estados Unidos «La lotería es algo maravilloso,hace recaer los impuestos sólo en aquellos que desean pagarlos de buena gana» La lotería se convierte en un juego que se juega por necesidad y se pierde por obligación,pero en el que el Estado recauda y gana siempre Ya Adam Smith, el fundador del liberalismo económico, advirtió hace más de dos siglos sobre la «ridícula confianza» de los hombres en su suerte y recordó que «cuantos más billetes se compran, más posibilidades hay de perder».No podemos dejar el destino al azar,el destino está en nuestras manos y en las ganas que tengamos de cambiar este mundo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.